-Fuera de que nunca dejarán de ser un crimen contra el género, de que son la manifestación más pura y natural de una especie que nunca abandonará la expresión brutal de calificar al número como el objetivo y a la tecnología como el oportuno medio de aniquilación, a grandes rasgos, los factores políticos más sobresalientes de las grandes guerras se asemejan en varias puntos, y uno de ellos es que, éstas, comienzan por cosas que (realmente) no valen la pena...
Si bien el liberalismo romántico las califica como un homicidio de masas (desproporcionado, pero a la vez consensuado) en donde una parcialidad sucumbe en clara desventaja numérica ante la intención que reclama una visión homicida de la política emanada desde aquél estado todo poderoso que enunciara M.Weber, y que en recurrencia de todas sus fuerzas vitales concentra su poder en contra de la vida ajena.
La guerra no solo es un tema de dominación, ante todo, es una postura moral…
La teoría del horror siempre gira en torno a las mismas miradas: las pujas jerárquicas entre las estructuras estatales, la necesidad de una sensación de la emergencia, la construcción del enemigo, su necesaria destrucción, la discutida infalibilidad del derecho acusatorio, los avances territoriales y las garantías ficticias en nombre de una paz que, a veces, solo oficia de pantalla para el mientras tanto, antes del primer disparo.
En la visión más particular, la misma inercia occidental que durante el SigloXX justificó la necesidad de las invasiones, fue la excusa ideal por la que los populismos dieron luz verde a sus masacres, pero a pesar del tiempo y las nuevas garantías humanitarias, la atrocidad de la guerra fue asimilada por una coordinada y perversa realidad cinematográfica y una desvalorización “in crescendo” que imprime nuestra modernidad sobre la vida de las personas que, en base a la disminución de la propia conciencia, permiten y avalan, mediante complejos principios democráticos, la propia destrucción de la especie.
"...los objetivos de Rusia, de Turquía, de Irán, y de la oposición liderada por los Estados Unidos, son diferentes. Todos quieren un cambio de régimen, pero Rusia no quiere ésto (...) El conflicto no es entre Rusia y el Reino Unido: es entre Rusia y el llamado Occidente colectivo, liderado por los Estados Unidos por cierto..." (Evgeny Buzhinsky).
En lo que respecta a la escalada de tensiones entre Moscú y las capitales occidentales de elite, las sanciones impulsadas arbitrariamente por Londres (a causa de la muerte por envenenamiento del doble agente [británico-ruso] Sergei Skripal, y su hija) pusieron al mundo en un franco declive de las relaciones y donde la mayor parte de Europa está ofrendada como el pato de bodas, en plena lucha estratégica entre oriente y occidente.
En realidad, y como dijera hace pocos días el Primer Ministro Ruso, Vladimir Putin, la capacidad de producir sustancias neuroparalizantes, como el Novichok, alcanzan hoy a mas de 20 países diferentes [ https://www.clarin.com/mundo/vladimir-putin-dijo-20-paises-pueden-fabricar-sustancias-novichok_0_SkCbIOMsG.html ] y, llegado el caso de poder envenenar a agentes secretos, la suerte de éstos superaría a mas de 200 espías diseminados por toda Europa (amenaza sutil, pero advertencia al fin): Si Rusia lo debe hacer lo vamos a hacer a pesar de todos ustedes...
"...Rusia presentó, a propósito, 13 preguntas para la Organización para la Prohibición de Armas Químicas porque el gas, por el que acusan a Rusia de haber usado, es tan venenoso que es imposible que las personas sobrevivan... A no ser que el antídoto sea administrado pocos minutos después. Ahora, si el antídoto fue usado, y administrado ¿cómo supieron los británicos que tipo de gas fue el utilizado? Sobre ésto, hay muchas cuestiones..." (Evgeny Buzhinsky).
Lo que sigue es la cuestión de siempre. La exposición mediática, el incremento de las tensiones, el achique de los espacios de diálogo, la construcción de la amenaza permanente junto a la posibilidad de una negación total de la política mediante la posibilidad concreta de una aniquilación masiva y la torpeza generalizada de sobrepasar, una vez más, una escalada de tensiones que por boca del General (R) Buzhinsky "...no nos va a llevar a ningún lugar. Están poniendo a Rusia contra la pared, y encerrar a Rusia es algo muy peligroso..."
Por supuesto, éstas son cosas que la gran mayoría ignora bajo el mote de que una guerra es, ante todo, una cuestión de honor, sin contemplar que luego de que Argentina lograra hundir un buque británico a decenas de kilómetros, y luego de dispar a aquél misil "Éxocet" desde el continente en 1982, la guerra moderna y la historia del mundo cambió para siempre, al punto de poder desaparecernos con solo la decisión de arrasarlo a todo o, a lo sumo, a pocos minutos de ignorarlo antes de que todo se convierta en llamas...
"...Una guerra real es peor que la Guerra Fría. Es una guerra real..." (Evgeny Buzhinsky).
Al momento de explicar el acto de la guerra, siempre se recurre a una mala traducción. La guerra no es una continuación de la política por otros medíos. La única continuación posible es la política, porque es ésta quien arbitra los medios para que la amenaza permanente que sustenta a todo proceso de paz pueda ser posible. Seguramente Von Clausewitz pensara en esto pero, quizá, en breve debamos olvidarnos de todo, dejar de lado tantas teorías y que todo se traduzca en magnitudes, pequeñas ventanas de tiempo por donde poder negociar, paz y principios humanitarios, eugenesias y malthusianismo. Orden o caos…
-Les dejo ésta muy interesante entrevista al General Ruso (R), Evgeny Buzhinsky, ex General del Estado Mayor de Defensa de Rusia, realizada por Paul Saunders, para BBC Brasil (Londres-Sao Paulo):https://www.bbc.com/portuguese/internacional-43632563?SThisFB

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