-Verdad y realidad son dos categorías diferentes y, aunque en lo aparente similares, son pasibles de confusiones.
Por propia vocación, éste trauma peripatético acongoja a nuestro país desde hace décadas, por lo tanto no es extraña la innegable incomprensión que expresa el cuerpo político al momento de abordar las muchas proyecciones que competen a la Defensa, tal lo expresa la letra del preámbulo en nuestra constitución nacional.
Escuchar que la Argentina invierte en su sistema de Defensa menos del 01% de su PBI, no trae sorpresa alguna. En lo concreto, nuestro país es el que menos invierte en la región, en relación a la proyección de sus intereses y en relación al tamaño de su territorio, el cuál conforma a la 6° u 8° extensión territorial del planeta.
Argentina tiene un gran problema. Por un lado, una clase dirigente que, además de incapaz, no tiene el menor interés en intentar revertir ésta situación, mientras que, por el otro, su ciudadanía rechaza de plano a todo lo que revista de ser un tema militar bajo excusa de que lo sucedido durante la última dictadura, "Judicial-Castrense", es motivo suficiente para repeler cualquier política relacionada con el desarrollo del aparato militar.
Dentro de éste panorama, mientras muchos se abocan de enaltecer un pacifismo absurdo dentro de un territorio privilegiado y colmado de riquezas naturales, otros se esfuerzan por ignorar, y deformar, la realidad de un mundo multipolar cada día mas volátil, en donde los conflictos armados cambian de formas y racionalidades producto de la competencia directa que los países líderes establecen en pos del control estratégico de los recursos planetarios que subyacen en los llamados "espacios vacíos" y en muchas de las áreas comunes de todo el planeta, dentro de las cuales, por supuesto, se encuentra Argentina...
Pongamos como ejemplo al mar argentino. Uno de los mas extensos y ricos del mundo.
Inmensas flotas pesqueras entran y salen de él, constantemente, sin el mínimo control y sin posibilidades de que el estado logre ejecutar un poder real sobre los límites interiores de su propio territorio marítimo.
Como dato, podemos remarcar que, solo en recursos pesqueros, la Argentina pierde en cifras superiores a los U$S15.000.000.000 anuales, lo que, en base a éstas cifras, indica no solo que, con una sola cuota de ésos U$S15.000.000.000 el material de la Armada Argentina podría ser equipado a niveles aceptables, sino que, también, equivale a decir que, solo en recursos pesqueros, durante los últimos 15 años, y con total pasividad, el país sufrió el robo de una cifra similar a su Deuda Externa...
Por supuesto que todo es un tema de interpretaciones. No solo existe el gran problema de intentar extender las funciones específicas de las FFAA sin engordar el presupuesto de la defensa y las capacidades tácticas sostenidas en el material militar estratégico, sino que, además, lo que se intenta es extender las funciones específicas de las FFAA sin comprender, e incluso con sus zonas grises, las diferencias naturales entre Defensa y Seguridad.
No debería hacer falta el aclarar que NO ES LO MISMO UNA FUERZA DE SEGURIDAD QUE UNA FUERZA DE DEFENSA, sin embargo se debe seguir poniendo énfasis en diferenciar a ambas categorías.
Partiendo de ésta base, no es extraño entonces que el responsable político de dirigir a las FFAA sea un inepto absoluto, y en base a las últimas experiencias se puede confirmar que, lo verdaderamente asombroso para la Argentina, sería tener a un "Ministro de Defensa" que entienda, al menos en algo, sobre la materia.
Ésta lógica explica en parte el porque de la actual situación de indefensión y, por otro lado, nos dice que, en caso de que un candidato a la Defensa sea probo, el cargo le será denegado.
Hace pocos meses debimos aclararle "al ministro Aguad" que la Argentina no posee dos fuerzas aéreas sino que tiene una Fuerza Aérea Argentina y, desde ahí, las demás capacidades aéreas independientes, sean de la Armada o del Ejército. También se le debió aclarar que no existen en nuestro país dos marinas de guerra, sino que tenemos a la Armada y a la Prefectura Naval, y sin contar que (mientras una se encuentra en el plano de la Defensa y la otra está enmarcada en plano de la Seguridad) para colmo de ejemplos, ambas fuerzas, dependen de diferentes ministerios públicos...
El caso de Oscar Aguad es por mucho mas preocupante que el impresentable anterior, ya que cuanto mas avance la incapacidad de quién dirige a una empresa estatal recurrente, y cuanto menos se esfuerce (o menos capacidades existan) por revertir las falencias institucionales pasadas, más se va a aproximar ésta empresa al descontrol de su visión punitiva.
El problema que puede traer ésta "confusión" es el descontrol en el accionar de las fuerzas represivas que representan a ése monopolio estatal de la violencia encarnado en el Estado, mientras que a su vez, ésta misma confusión, nos lleva a discutir la idea de extender las funciones de las FFAA por fuera del actual marco regulatorio de la Defensa.
Partiendo de que ésto se discute desde la incapacidad conceptual de la cabeza de un ministerio, y sin contemplar una necesaria reorganización de los suministros vitales (hoy casi inexistentes) para que las FFAA puedan cumplir, según el planteo de sus funciones extendidas, con éstos hipotéticos requerimientos y con un presupuesto total que contempla a menos del 01% del PBI, la idea, además de absurda, es un completo suicidio.
Las capacidades de éstas FFAA son obsoletas. Argentina no puede defender su territorio desde ninguno de sus brazos recurrentes (FFAA, FFSS, cuerpo político, cultura, comercio, etc.) estando a la espera de los antojos y la buena voluntad de las potencias extranjeras.
Existe una gran contradicción dentro del sistema político argentino, la cual consiste en la profundización de una "inmovilidad simbólica" que nos dice que Argentina más avanza cuanto menos se mueve. En la práctica, seguimos sosteniendo figuras de partidos políticos caducos, casi desarticulados y con sus líderes ya muertos. En la misma forma sostenemos al relato de un marco regulatorio de la Defensa que definió la legalidad luego del regreso de la democracia, pasado 1983, pero fuera de todo lo que se pueda decir al respecto, la pregunta es ¿que hacemos con el mundo? En una forma coherente la ley de Defensa Nacional debe cambiar y adecuarse a la realidad del mundo del 2018, y al igual que otras leyes.
En 2006 apenas veían la cara de los actuales combates y las masacres que arremeten los continentes del mundo entero en pos del control de los recursos naturales estratégicos, sin embargo se establecieron leyes y normas plagadas de generalismos que definen en poco y nada que cosa debe hacer el estado al momento de reprimir, lo cual es un serio y grave vuelco del gobierno democrático hacia una visión descontrolada de la cuestión punitiva.
En nuestro país, el terrorismo, mundial y absolutamente radicalizado como gran dominador de guerras de baja intensidad y poseedor de bastos territorios y recursos bélicos es, al día de hoy, responsabilidad de las Fuerzas de Seguridad, lo cual es un grave error que los últimos gobiernos, con oficialismos y oposiciones, se han permitido establecer como una norma vital, mientras promulgaron una ley de "Anti Terrorismo" en la cual las definiciones sobre éste tema abundan en base a generalismos sobre que cosa significa ser un "terrorista", quedando a la libre interpretación de cualquiera con una mínima cuota de poder, lo que significa que, según para el estado nacional, "todos somos posibles terroristas", y señalando, a su vez, una primer faceta de un descontrol punitivo por parte del estado nacional y sus fuerzas represivas...
Mientras que el realismo pragmático nos muestra que la etapa política de aquella estrategia perceptiva que prometía un período de paz kantiana sustentado en las maravillas del libre mercado que naciera de la globalización tiene el plazo vencido, las nuevas opciones de la política mundial no van mas allá de la crudeza de la real politik.
Argentina está obligada a replantear su Ley de Defensa Nacional por el simple hecho de que los tiempos, y al igual que los delitos de carácter transnacional, cambiaron radicalmente, debiendo debatir cual es el rol proyectivo que la Argentina piensa tener en el mapa de las naciones y en una región que hace tiempo dejo de ser una región de paz para poseer hoy a varias hipótesis de conflictos latentes sumada la intromisión directa de los poderes extranjeros en nuestro continente con intereses directos depositados sobre la inmensa existencia de recursos naturales estratégicos repartidos en toda la extensión de nuestro continente.
La Ley de Defensa Nacional, regulada por última vez durante el proceso kirchnerista, dio fin a una visión adoctrinadora comenzada desde el gobierno de Raúl Alfonsín, pero (obviando que habían pasado décadas desde las últimas insurrecciones militares hacia un gobierno central) agregando y profundizando, inútilmente, los límites a las funciones que las FFAA poseen sobre el propio territorio y las hipótesis de conflictos *[entiéndase que el objetivo fundamental de las FFAA es el control físico de la territorialidad]*. En cuánto a ésto, el entonces presidente Néstor Carlos Kirchner omitió el detalle de que, en febrero de 1989, Alfonsín necesito del accionar de las FFAA para repeler el ataque terrorista al Regimiento Mecanizado de La Tablada y a los anteriores, y reiterados, alzamientos militares-carapintadas dispersados, simultáneamente, por varias guarniciones militares del país, sucediendo, del mismo modo, durante el primer gobierno de Carlos S. Me/em.
Kirchner utilizó a la figuras de las FFAA para sostener a favor los vaivenes del panorama político e intercambió calidad operativa de FFAA por continuidad electoral ¿el resultado? está a la vista...
La ley de Defensa del kirchnerismo reviste aristas ocultas. En caso de un levantamiento castrense o de repetirse un suceso como en "La Tablada", la obligada represión estatal queda a cargo de las fuerzas de seguridad, lo cuál es una absoluta torpeza, como mínimo, ya que cercena el brazo ejecutor del estado de derecho. Por otro lado, y en caso de un ataque mayor, por ejemplo, si sufriéramos el asedio territorial de grupos armados de grupos terroristas de logística variada [como los actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Sendero Luminoso (Fudepp-Perú), Estado Islámico, Boko Haram, etc.,] o cualquier otro grupo vinculado al narco-terrorismo o al "terrorismo pro-recursos" diseminados por amplias zonas del planeta, las FFAA están obligadas a desconocer la ley nacional para proteger territorio y reprimir actos de violencia contra la propia población que juraron defender, quedando totalmente por fuera del marco legal (principio desintegrador), o cruzándose de brazos ante una completa incapacidad mientras el estado nacional entrega sin más reclamos bastas regiones del mapa, permitiendo el florecimiento de tendencias separatistas en nuestro mapa estratégico a costa de la desintegración territorial y la intromisión de países "salvadores" que nos cuiden los recursos, tal sucede en oriente medio y otras regiones, ya perdidas, de África.
Desarticular la permanencia en la UNASUR fue un error sustancial, pero mucho peor fue el no ponerla jamás en funciones...
Nuestro país debe decidir que tipo de FFAA está dispuesto a construir (entiéndase que aquí no se habla de "reconstruir") de cara a las varias y futuras hipótesis de conflictos en pos de lograr la máxima disuasión en torno de la protección de nuestros recursos naturales estratégicos y en vista a nuestras extensiones consideradas como "territorios vacíos".
Ya no alcanza con llorar a submarinos hundidos, tampoco hay que aceptar la sumisión a costa del sufrimiento desmedido de nuestras futuras generaciones. Argentina tiene la "obligación constitucional" de reformular a sus FFAA, equiparlas, desarrollarlas de cara a las variables de conflictos que presenta el campo de hoy (sobre todo el referido al ciber-espacio), establecer sus hipótesis de en función del territorio y, sobre todo, establecer para que y contra quién armarse. El tema, entonces, estará no solo en tratar de obtener la máxima capacidad de disuasión, según el idioma que expresa el mundo de hoy, sino también en tratar de tener la máxima responsabilidad política para no caer, nuevamente, en nacionalismos bastardos que comiencen a mirar a los países vecinos como las únicas oportunidades para esgrimir un conflicto potencial ante el mundo.
Mal que les pese a muchos, las fuerzas de hoy no son las del tiempo del proceso. No responden a esa lógica ni están abocadas al mismo efecto, sin embargo, una mala e inoportuna dirección política del aparato de la Defensa ante el riesgo inminente de un futuro conflicto de baja intensidad (Patagonia-Vaca Muerta) con su inevitable escalada tiene el riesgo de contribuir al descontrol punitivo al momento en que un estado no sepa que decisiones tomar para dominar un campo de batalla. Éste es precisamente el panorama que arrojaría la actual Ley de Defensa Nacional, abriendo las puertas a una represión descontrolada por grupos estatales no entrenados para tal fin.
Con respecto a la extensión de atribuciones de las FFAA con respecto a la Seguridad, el poder político es el único y principal encargado de formular, y reformular, las ordenes específicas para que las fuerzas de represión accionen conforme a su mandato, sin embargo, en Argentina es común que el poder político se "despegue" de los sucesos cuando las cosas se salen de control. Al caso, se debe ser claro, preciso y dominante. Podemos tomar como ejemplo la orden presidencial del nefasto gobierno de María Estela Martinez de Perón, mediante un Ítalo Luder, que llamara a "EXTERMINAR" (quién luego quedara eximido de culpas bajo excusa de haber caído en una mala interpretación) a los grupos subversivos, mucho tiempo antes de marzo de 1976, y luego de que la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) se cansara de asesinar a mansalva a cuanta persona quisiera por antojo de José López Rega, quién entonces pasaría de ser un Cabo de la PFA a "Secretario Personal Presidencial", y de allí a "Ministro de Bienestar Social" del presidente Juan Domingo Perón, incluso, poniendo a su yerno, Raúl Alberto Lastiri (1915-1978), en el sillón de Rivadavia como Presidente Provisional.
Lo verdaderamente nefasto de éste asunto es que, los mismos que participaron, y construyeron, en los sucesos de la época, son los mismos que hoy levantan voces contra la reformulación de las funciones de las actuales FFAA pretendiendo que las mismas FFAA, y la ciudadanía toda, sigan estando presas de sus discursos, pasados de moda hace ya mas de 40 años.
Nos queda la duda latente con respecto al poder político actual ¿estarán a la altura de las circunstancias? Sabemos que los que pasaron, sea oficialismo o sea oposición, nunca lo estuvieron y tampoco tendrían que estarlo ahora.
El tema es extremadamente delicado, por dos razones. Un ministro que confunde a la Fuerza Aérea con la Aviación Naval, o a la Armada con la Prefectura, pueden mal expresar su orden, y confundir, "otra vez" el alcance de la Defensa con respecto a la Seguridad, disociando "otra vez" a los alcances preventivos del estado de derecho y a las garantías constitucionales del debido accionar conforme al régimen democrático. Pueden que sean incapaces, "otra vez", de planificar un sistema de defensa efectivo conforme a los tiempos que se vienen y quedemos, para siempre, como otra anécdota en los libros de la historia, porque se podrá estar de acuerdo o no, pero de seguir en éste camino, en muy breve tiempo la Argentina se encontrará al borde de la desintegración...
Si bien, en sus tiempos, Alberdi la definía como “un sofisma”, la guerra es una extensión del acto injusto que, consensuado por capricho del cesarismo, se sustenta en la fuerza desproporcional de un estado, arremetiendo contra la población de otro, en contra de todo derecho y fuera de todo control, y he aquí el gran peligro cuando “…El mal de la guerra no consiste en el empleo de la violencia, sino en que sea la parte interesada la que se encargue del uso de la violencia…”, y que, en su consecuencia, sean los vencidos los que hagan al vencedor...
Para resumir, con respecto al artículo, para Clarín, de un gran tipo, y mejor profesor, el Dr., Alejandro Corbacho, (UCEMA Universidad del CEMA), la estructura de éste es concisa y breve y, por supuesto, no conlleva nada que hoy se desconozca: Argentina está indefensa y a la buena de quien sea porque, lo aceptemos o no, hay sucesos que lamentablemente se aceleraron, y muy peligrosamente...
-Enlance Recomendado.
https://ucema.edu.ar/6/investigacion/clarin-250418
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